The 400 Blows 1959 ★★★★★

Reviewed Jul 11, 2012

“Los 400 golpes” es probablemente una de mis películas favoritas de todos los tiempos, y mi favorita de Truffaut hasta la fecha.
Mientras que en las posteriores aventuras de Antoine Doinel (“El amor a los veinte”, “Besos robados”, “Domicilio conyugal” y “El amor en fuga”) Truffaut se centra más en dar su visión de la vida en pareja y el matrimonio, “Los 400 golpes” es una mirada atormentada y pesimista del mundo a través de los ojos de un niño, lo que hace que la película sea más original y plantee temas más profundos que sus películas sucesoras. Porque la vida de Antoine no es un camino de rosas, sino que esta llena de problemas, tanto en casa como en la escuela.
Por eso Antoine huye, huye todo lo que puede para alejarse de sus padres, sus profesores y en general, de su vida.
Su huida termina cuando llega a la playa, y ante él se alza el enorme mar, entonces Antoine se da cuenta de que ya no puede huir más, y se gira hacia la cámara preguntándose a dónde irá ahora.
La imagen se congela, con la mirada de Antoine paralizada. La pantalla se funde en negro, y la película termina, dejándonos uno de los mejores finales de la historia del cine.

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