The Lego Movie 2: The Second Part ★★★★½

Después de 2 semanas muy malas a nivel personal, necesitaba una película así. Es cierto que no suelo ser el alma de la fiesta pero mi alma ceniza estaba un poco más gris que de costumbre. Estrés, ansiedad, pesimismo; todo se había juntado de golpe para hacerme ver que quizás mis avances a nivel psicológico no habían tan buenos como creía. Me había empeñado en creer que podía organizarlo todo y estar bien todos los días cuando la realidad es mil veces más complicada.

Este golpe me ha hecho pasar los últimos 14 días peleándome conmigo mismo para entender que es normal que no todo sea fabuloso, que van a aparecer contratiempos y que el camino para curarse nunca es lineal. No ha sido fácil y parece que va a ser una constante en mi vida a partir de ahora. Pero no todo ha sido malo, el bajón me ha hecho estar más receptivo con las obras audiovisuales que he consumido en este período y la suerte ha querido que sean de ayuda para afrontar la situación. The Good Place, Anna and The Apocalypse, Russian Doll y especialmente, The Lego Movie 2.

El caso de la cinta que nos incumbe es harto interesante. Sabía a lo que iba y lo que quería, una ampliación y mejora de todo lo que hizo bien la primera hace 5 años. Una secuela que fuese capaz de llevar a un nuevo terreno todo lo que nos sorprendió de la primera. Tengo clara que una vez vista no solo cumple su propósito sino que ha hecho que me guste más la secuela.

Comedia y musical a la vez, la trama acontece 5 años después de los eventos que cerraron la primera película. La megalópolis se ha vuelto un páramo hostil donde reina el más fuerte. Todo ha cambiado, todo menos Emmet. El protagonista de esta historia sigue siendo el ser más wholesome del planeta. Irradia pureza cada vez que sale en pantalla y eso es algo difícil de conseguir. La construcción y la evolución que sufre aquí es algo digno de estudio. Cuando sus amigos son secuestrados por una fuerza extraterrestre debe dar un paso adelante y salir de su hábitat natural. Durante esta misión de rescate, Emmet deberá madurar y crecer como individuo. Porque al final esta, como la primera, es una película sobre el crecer y aprovecha su trama para atrapar al espectador y mandarle un mensaje muy importante y necesario, madurar significa aceptarte con tus pros y tus contras.
En todo momento es coherente con este mensaje y lo trata desde distintos puntos de vista. Lord y Miller te dicen que en este mundo toca ser realista. Ni todo es tan fabuloso como nos quieren hacer creer ni todo es tan horrible como crees que es. A veces la vida te da cosas que no quieres pero a cambio te ofrece situaciones que no habías imaginado pero deseabas con el fondo de tu corazón. Vivimos en un limbo gris esperando a que nos suceda lo que nos tenga que suceder. Emmet, Lucy y Batman han sufrido y sufren todo tipo de contratiempos pero eso no les impide seguir hacia adelante. No dejan que los envites de la vida los derrumben sino que usan los problemas para mejorar. No todo es siempre bonito pero está en nuestras manos intentar que así sea.

Además, la película te recuerda constantemente la importancia del apoyo de amigos y compañeros para salir adelante. Sobrevivir a los problemas es más fácil con ayuda. Todos necesitamos sentirnos queridos y apreciados, pase lo que pase. No valoramos lo suficiente el soporte emocional que nos ofrecen los demás en momentos de bajón. Saber que a pesar de tus errores y tus manías tendrás alguien al lado que te entiende y te ayude a luchar [aunque no lo haga de manera directa o ni siquiera lo sepa]. A veces su mera presencia ayuda. Es algo de lo que no me había dado cuenta hasta ahora y me parece precioso que exista. Es muy atrevido en tiempos de neoliberalismo e individualismo exacerbado ofrecer un mensaje tan a favor del compañerismo y de la amistad.

Finalmente, el tercer mensaje que me gustaría tratar es la importancia de aceptar todas las partes que confrontan tu ser. La película muestra esta complejidad a partir de la pelea constante entre dos caballos. Uno es el caballo blanco, el puro, el risueño, el feliz; aquel que recuerda más a la infancia. El otro, el caballo negro es tristón, pesimista, hostil, adulto. Ternura contra dureza, abrir el corazón contra encerrarse felicidad contra tristeza, amor contra cinismo, construcción contra destrucción. Conflicto constante para entender que es imposible que uno de los dos caballos esté siempre al volante. Ambos mundos son importantes siempre que estén en equilibrio. Solo en las adversidades sacamos las cualidades que nos hacen únicos pero es en los tiempos buenos cuando podemos trabajarlas y mejorarlas.

En cualquier momento hubiese pasado por alto todos y cada uno de estos temas pero ha tenido la fortuna de aparecer en mi vida justo cuando necesitaba una obra así. La casualidad ha dictado que una secuela de una película de animación apareciese en el momento indicado con la suficiente fuerza como para añadirla a mi reflexión interior. Sumido en mí pequeña crisis existencial he podido conectar con esta obra de una forma tan personal que ni en mi imaginación hubiese pensado. Puedo decir que es la mejor película que he visto en lo que llevamos de 2019, no solo por su calidad sino por cómo me ha llegado. Ha sido muy duro aceptar muchos hechos que por una razón u otra no había querido aceptar. Enfrentarse a uno mismo nunca es divertido y resulta extenuante.

Por fin entiendo que ya nada será “awesome” eternamente. Esa etapa pasó. Pero eso no quita que no podamos ser felices, solo que en vez de ser una constante va a convertirse en algo estacional. Puede parecer una tontería pero eso lo hace más bello todavía. A lo mejor es hora de abrazar el caos y celebrar que estamos vivos en la locura del ahora. Aunque lluevan los golpes, está en nuestras manos levantarnos y seguir adelante. Y no solo eso, sino que tenemos la ayuda de nuestros conocidos, una red de apoyo emocional a la que pocas veces se le presta atención. Todos juntos podemos revertir la situación.

Si ya nada es fabuloso, todo es susceptible en serlo. Partiendo del realismo podemos aceptar el caos y la incertidumbre y usarlos para encontrar nuestra propia felicidad. No creo que pueda agradecerle lo suficiente a Lord Y Miller que hayan hecho algo como The Lego Movie 2. Me ha abierto y me ha dejado expuesto emocionalmente. Este texto es la prueba fehaciente de esto. Entiendo que nadie haya llegado hasta aquí [si alguien ha llegado, muchas gracias por soportarme]. Me he emocionado y he puesto más subjetividades de la cuenta. Es la magia del cine. Una película de la que no esperabas nada, te gira tu concepción del universo y toca notas que no sabías que tenías. Necesitaba expulsarlo y he encontrado que eran la ocasión y el sitio idóneos. Solo por lo que me ha ayudado ya voy a defenderla hasta el fin de mis días. Que estas líneas sirvan como manifiesto.