Spider-Man: Far from Home ★★★½

Después del épico cierre que resultó ser Avengers: Endgame, Marvel Studios decidió lanzar una película más antes de dar a conocer la siguiente fase en su gigantesco plan maestro del Universo Cinematográfico. Si Endgame fue una montaña rusa de emociones, acción, fanservice y cierres que dejaron satisfecha a una buena parte del público, entonces... ¿por qué lanzar una película más antes de darle la vuelta a la página?

Spider-Man: Far From Home comienza introduciéndonos a la realidad post-Endgame donde Tony Stark ha dejado un hueco muy grande que llenar y las personas están tratando de aceptar y de adaptarse a este nuevo mundo. Entre ellas por supuesto, está Peter Parker que aún trata de entender lo que significa ser un superhéroe, de lidiar con la tristeza de la muerte de su mentor, y de tratar de ser un estudiante de preparatoria normal.

Afortunadamente para él, su escuela organiza un viaje de excursión a europa que le dará la oportunidad no solo de descansar y de viajar con sus amigos, sino de confesarle lo que siente a MJ, su compañera de clases. Sin embargo, todo cambia cuando son atacados en Venecia por un monstruo formado de agua, el regreso de Nick Fury y la aparición de un nuevo aliado: Mysterio.

Esta segunda entrega del Spider-man de Marvel Studios tiene momentos brillantes que en mi opinión, la hacen superior a Homecoming. Jake Gyllenhaal resulta ser un excelente hilo conductor no solo de la trama, sino del conflicto continuo entre Peter Parker y sus mentores. Los efectos visuales no solo son impresionantes (como en cualquier película de Marvel) sino que están al servicio del tono de la película (hablando de la cromática y del storytelling). Hay una secuencia en específico que sin duda, se quedó como una de mis favoritas en todo el MCU y que parece extraída directamente de las páginas de un cómic.

Me parece afortunado que el tema central de Far From Home sean las vacaciones, porque esa es justamente la sensación que tuve cuando vi esta película: es ligera, disfrutable, con el suficiente drama y humor que una buena película del Hombre Araña se merece. Como unas buenas vacaciones después de Endgame.

Mención honorífica: ese cameo en la primera escena de los créditos. No exagero cuando digo que grité de emoción.