Drunk Stoned Brilliant Dead: The Story of the National Lampoon ★★★★½

En un programa del Plus estaba invitado Pedro Vera, y hablando sobre censura en revistas satíricas, pusieron imágenes de este documental absolutamente increíble, cuya existencia ignoraba, y sobre el que me lancé durante la cena como un maníaco. Conocía por encima la historia del National Lampoon, y había hojeado unos cuantos, porque hay muchos escaneados y en descarga. El éxito de este divertimento nacido de la mente de dos rebeldes universitarios (que venían de editar un fanzine interno en la Universidad de Harvard), pese a sus tímidas ventas, devino en un pequeño emporio del humor intelectual de izquierdas que comenzó a desarrollar programas de radio y espectáculos del off-Broadway, protagonizados por un grupo de jóvenes gamberros; tipos por entonces completamente desconocidos, como John Belushi, Chevy Chase, Gilda Radner, Bill Murray, Harold Ramis, Joe Flaherty (¡el papá de Linda Cardellini en 'Freaks and geeks'!), Brian Doyle-Murray, John Hughes (que empezó su carrera escribiendo en la revista)... además de escritores y artistas asociados a la revista menos conocidos por aquí (Doug Kenney, Henry Beard, Robert Hoffman, Anne Beatts, Richard Belzer, Michael O'Donoghue, P. J. O'Rourke, Tony Hendra). En este increíble, precioso documental, todos los supervivientes de aquel cenáculo que serviría de útero para la Nueva Comedia Americana, y otros amigos, aledaños y satélites de la talla de Ivan Reitman, John Landis, Chris Miller, Kevin Bacon, Judd Apatow, John Goodman, Al Jean y Mike Reiss (que ¡también! dieron sus primeros pasos en la revista) o Billy Bob Thornton, aportan su pedacito de esta historia, construida a base de increíbles e inéditas imágenes de archivo (actuaciones de los 'Lemmings' de Belushi y Chase, escenas de rodaje de 'The National Lampoon Radio Hour' o "Animal house"...) y una infografía y grafismo fantásticos. El documental durará una hora y media, pero entre el ritmo de voces y subtítulos, y la gargantuesca cantidad de imágenes, fotos y extractos de la revista que desfilan continuamente (y también las curiosas localizaciones de las entrevistas, como la casa de loco de Ed Subitzky), tardé unas cuatro horas en verlo, tirando de la moviola, practicamente sin soltar el mando. Una delicia, repleto de revelaciones que desconocía, de tantas ramificaciones que tiene esta historia y de lo interesante que resulta todo. Una obra maestra, imprescindible para todo aficionado al cine ochentero, al cómic underground, a la televisión americana y a la comedia en general.

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