The Favourite

The Favourite ★★★★

Lo primero que amé de The Favourite fue la distorsión de sus lentes, que parece burlarse de los espacios, majestuosos y claustrofobicos, tanto como Lanthimos parece burlarse de la posición de sus personajes colocandolos en contrapicada, siempre con suficiente aire para hacerlos ver diminutos mientras los hace ver enormes. Ese absurdo es su juego de poder, la historia contrapone un ascenso con una caída, pero su posición siempre dependerá de que tan bien saben acomodarse a los caprichos de una reina infantilizada. Nada, ni nadie, puede ser tan grande aquí como es pequeño.