Yi Yi ★★★★★

Y ya con esta cinta Edwar Yang queda consolidado, por lo menos para mí, como un gran maestro de la imagen. Conceptos tan complejos como el conformismo, la alienación, el arrepentimiento, el lado más decadente de las relaciones amorosas o la distancia emocional, son puesto en la pantalla con una claridad y complejidad avasallantes por parte de Yang. Las herramientas que usa son relativamente usuales, como los reflejos, pero la forma en la que las exprime y la elocuencia que les da merece reconocimiento. Aveces los reflejos caen sobre los personajes como si el mundo se superpusiera a ellos y otras ellos son un pequeño reflejo en los espejos, atrapados entre líneas y empequeñecidos por el espacio, como si su existencia se diluyera. El uso de las líneas también es extraordinario, siempre aprisionando a los protagonistas y todas ella expresan una fuerte monotonía y cansancio, estás junto con el color, son un protagonista más en la cinta, esos rojos y verdes tienen vida propia.
Los personajes que Yang creo son tan humanos que llega a doler verlos en las situaciones que atraviesan, los tiempos muertos que el autor implementa en el film le da un espacio aún más amplio para desarrollar su psicología. Mucho de ellos son usados en forma de signos, sobre todo el niño que es el representante de la sabiduría y la inocencia en el film.
El tono de la cinta es melancólico, con un cierto toque de nostalgia, desarrollado a un ritmo pausado, pero en ningún momento pesado y de inicio a fin es envolvente. Se maneja con unas conversaciones contemplativas y realistas, esto lepermiter implementar elementos que podrían estar fuera de lugar de forma orgánica y funcional.
Toda una maravilla.