Absolute Beginners ★★

Lo que en 1985 parecía un proyecto ganador, esto es, un musical dedicado al advenimiento de la cultura teenager y las tensiones raciales en el Londres de 1958, con la implicación de Bowie, Ray Davies, Sade o Jerry Dammers; abundantes libras esterlinas a disposición del diseño de producción, y toda la tradición de musicales a pie de calle en el espejo retrovisor, desde An American in Paris hasta One from the Heart, pasando, naturalmente, por West Side Story, resultó ser el gran fiasco del cine británico en 1986 y una decepción que sigue perdurando varias décadas más tarde.
Y ello gracias a la absoluta falta de swing de Julien Temple, que no era por entonces ningún principiante.