Little Big Man ★★★½

Superwéstern proindio, tragicómico e historicista que desarrolla –muy probablemente durante más minutos de los necesarios– un cotejo entre la extinta vida de la nación Cheyenne y la consolidación del hombre blanco norteamericano durante la expansión de la frontera, de la mano de un oportuno testigo de ambos mundos.
Little Big Man parte de una buena idea y va sobrada de buenas intenciones (salvo en lo relativo al papel de las mujeres de cualquier etnia u origen, ciertamente), pero cae en lo discursivo demasiadas veces, cargando las tintas en la angelical descripción de los Cheyenne y en la exposición de los atributos de los nuevos pobladores, definidos en el film por el fariseismo, la codicia, la violencia y el racismo.
No seré yo el que ponga paños calientes sobre lo que el film de Arthur Penn nos cuenta, pero lo cierto es que, a veces, parece un PowerPoint avant la lettre.
Con un trabajo de diseño de producción, de edición y de maquillaje soberbios, también es verdad.