Halloween ★★½

La noche de Halloween es una secuela que pasa olímpicamente de las secuelas anteriores (y de las relaciones creadas en ellas) y que toma exactamente el mismo nombre de la original. Ante esto (y ante la vuelta de John Carpenter (como productor) y Jamie Lee Curtis a la saga) uno podía esperar algo grande y llamativo, en plan el Star Trek de J. J. Abrams: una vuelta de tuerca no ya a una saga si no a todo un género.

Pero nada más alejado a la realidad: la misma peli de siempre con asesino inmortal e omnisciente que se escapa y vuelve a las andadas, victimas con el cociente intelectual de una ameba y fuerzas del orden que ni están ni se les esperan. Un disparate detrás de otro y ni siquiera hay distancia irónica o acercamiento meta.

Lo único destacable son un giro cerca del final, un par de muertes creativas y bastante salvajes, una BSO bastante potable (con un buen uso de la tonadilla original) y esa Laurie Strode convertida en una Sarah Connor sesentona dispuesta a todo. Eso y que el ritmo no es malo y no dura demasiado.

Le da para aprobar y punto.