Adiós ★★★

Estas "comuniones de sangre" pierden efervescencia a medida que van dejando un drama social local de lado para centrarse en tópicos mucho más universales, pero el trabajo de Cabezas destaca por encima de todo.
Los golpes de humor seco "andaluz" y un par de notables interpretaciones hacen que todo fluya.
Me fascina que el tercer acto, que en una película de Milenium parecería otra pobre resolución rumana estándar, no solo funcione, si no que por momentos parece devolvernos a las memorias del ángel caído.
No ha sido mal año para el género nacional.