Beastie Boys Story ★★★★★

Tengo que asimilar toda la belleza y el buen rollo que hay aquí.
Ya hablaremos.
Esperad a los créditos.

Seis horas después.

Durante 120 minutos, Mike D y Ad-Rock narran una historia de amistad, punk, rap y mansiones con piscinas con puentes a una audiencia entregada. Apoyados en una pantalla gigantesca y en los teleprompters que maneja el propio Jonze, esta historia no necesita rimas para conquistar al espectador. Un espectador que, por supuesto, disfrutará más del asunto si al menos conoce a la banda en cuestión, aunque no se exige conocimiento previo alguno.

Horovitz y Diamond repasan sus inicios desde la adolescencia, cuando se conocieron entre conciertos de Bad Brains o de los Misfits, aunque en realidad puede que no fuera del todo así puesto que la distorsión de los recuerdos es voluntaria, pero también sincera. Los dos miembros se disculpan cuando toca, pidiendo perdón con nombres y apellidos, pero tampoco se vuelven locos con el drama. Y, en efecto, hablan de 'Girls'.
Llama la atención poderosamente (en realidad no) algunos nombres detrás del escenario. Jonah Hill es uno de los productores del espectáculo y Bill Hader se encarga de sonorizar el "Crazy Shit" que será gag recurrente durante dos horas, pero también se agradece que después de la emoción de la última historia (ma-gis-tral el empleo de los títulos de los capítulos de la historia oral) tengamos tiempo para respirar con unos créditos finales donde se encuentra alguna que otra sorpresa.
Solo Spike Jonze, compañero de fechorías de la banda y realizador del videoclip de 'Sabotage' (por poner un ejemplo) estaba capacitado para, a estas alturas de la vida, ofrecer una autopsia tan certera, humilde y amable. Una historia que desprende en dos horas el mismo buen rollo que estos chicos han transmitido durante toda la vida y a los que solamente podemos ovacionar en pie tras ofrecernos su corazón en una bandeja de plata. No hay día que no te recordemos, Yauch.
Bestial.

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