Big Eyes ★★★½

Los reyes del biopic ponen en bandeja a su colega Burton una de las historias más demenciales de maltrato psicológico de la historia del artisteo.
Desconocía la historia de Margaret Keane, así que he de reconocer que he disfrutado (perdón) mucho del fantástico duelo actoral entre Adams y Waltz y de ese milagro que consiste en que una película se vuelva más interesante a medida que avanza.
Está mucho más descompensada que la mayoría de los trabajos de todos los implicados que se mueven detrás de las cámaras, pero es una buena historia contada de manera discreta y con unos colores realmente hermosos.