Climax ★½

Al comienzo de la peli hay un plano muy guapo, estático, de un televisor viejo pasando entrevistas a un montón de bailarines.
El televisor está estratégicamente colocado entre una pila de libros y otra de cintas VHS que vienen advirtiendo lo que está por venir.
Pero luego no llega nada. O solo llega lo que se ve en la superficie de esas viejas cintas y de los libros que rodean aquella pantalla.
Esa escena, interminable, es la única de toda la película en la que la cámara está quieta. Ojalá hubiera más así.
Noé tira de recursos artísticos de la edad de oro de la Mtv para rodar el videoclip de The Prodigy más aburrido jamás ideado.

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