Clownhouse ★★★

Algo había en las vibraciones de una peli que siempre estuvo en los videoclubs de mi vida, tanto en los personales como en los profesionales, pero que nunca se vino a casa conmigo.
Años más tarde, cuando uno ya es adulto y se interesa por el género, aquellas malas vibraciones cobran un escalofriante sentido.
Como película, centrándonos en el tema, es un triunfo, ya que lo que parecía el enésimo slasher de los ochenta era en realidad un cuento de terror de hoguera adornado con muy buenas ideas, un par de secuencias muy por encima de la media y una secuencia estupenda: aquella en la que unos payasos, culpables del mal rollo de millones de infancias, pasan verdadero miedo.
Casi tanto como el espectador que conoce la historia y no deja de flipar (para mal) con los primeros minutos de película. Oh my fucking god.