Dolls ★★★

Nunca había prestado atención a los muñecos de Stuart Gordon. Trozos sueltos en la época del videoclub, alguna siesta de domingo y poco más. Anoche, aprovechando la edición restaurada, sus escasos setenta y algo minutos y la despedida de su director, fue la ocasión ideal.
Y lo cierto es que es una de esas pelis de la Empire que por momentos parece que iba a ser algo más pero a las que termina por atar en corto el cinturón de Charles Band, algo que en realidad no tiene absolutamente nada de malo. ¿Acaso no lo hace Jason Blum con productos de (aparentemente) primer nivel?
Divertida y cafre. Puro imperio.