Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile

El biopic desde el punto de vista de un personaje que no es el principal no es nada nuevo. Ahí tenemos títulos que van desde la historia del quinto Beatle, a la doncella del doctor Jekyll o a la banda que eclipsó el puto Bono de U2. Después de un excesivamente largo documental basado en las cintas de las entrevistas con el asesino Ted Bundy, Joe Berlinger vuelve a insistir con un biopic del personaje desde el punto de vista de su mujer. Es tal su empeño en esquivar toda la parte truculenta de la historia que la película termina por ser poco menos que un culebrón aburrido e inconexo, donde salvo que seas conocedor de la obra (entre comillas) de Bundy no vas a tener ni puta idea de lo que está pasando en la película. El director de la secuela de Blair Witch Project se confirma como uno de los directores más antipáticos y sobrados del último Hollywood.
La película no tiene ritmo ni apenas coherencia interna. Es una especie de grandes éxitos no oficial con una de esas grabaciones rancias como las que comprabas en las tiendas Tipo.
El montaje no ayuda demasiado y la transformación física de Zac Efron, quizás lo más destacado de la película, tampoco es que llame demasiado la atención. Incluso las barbas parecen falsas.
Que la película tampoco sepa encontrar un tono adecuado también juega en su contra constantemente. No puedes hacer una comedia aunque muchas secuencias estén editadas y rodadas en clave de comedia, como la huida de los juzgados por la ventana o la primera vez que lo detiene la policía.
Ya sea por esquivar la sanguinolenta verdad del personaje o por querer ser algo más que el biopic de un asesino en serie sin asesinatos en serie, la nueva película de Joe Berlinger está muy lejos de ser superior al biopic de hace unos años o al propio documental dirigido por él.
Una nueva decepción en forma de película hecha deprisa y corriendo para Netflix. Si la gracia está en reflejar la historia de un personaje que no parece para nada el que responde al título extremadamente largo y pesado de la propia película, yo no la pillo.