Ghostland ★★½

Laugier quiso huir del sambenito del gore mártir, pero no le salió bien. Su regreso a la vieja fórmula, bastante suavizada, tiene infinidad de puntos en común con el intento de Julien Maury y Alexandre Bustillo de hace unos años.
Al igual que aquellos, tras una buena tormenta inicial, se pierde en el adorno infinito de quien no tiene demasiado que contar.
Una lástima si tenemos en cuenta que no tiene ningún miedo al ridículo.