John Wick: Chapter 3 – Parabellum ★★★½

Más perros, es la guerra.
Keanu Reeves se encuentra muy cómodo en el traje de John Wick, aunque al tomarse cada vez menos en serio, al misionimposibilizarse (algo que no tiene nada de malo, pero tampoco de bueno, porque no lo necesitaba), al jugar más que nunca entre los clásicos de ayer y antes de ayer, Reeves cada vez recuerda más al viejo Ted "Theodore" Logan que a Baba Yaga. Mezclar el western europeo con las 'True Lies' de Cameron para terminar en 'Operación Dragón' 2.0 es un repaso a la historia del cine evasivo que se agradece. ¡Matrix todo el rato!
A pesar de la diversión y de seguir presenciando combos imposibles y fatalidades de primera, John empieza a ser una caricatura molona donde más es más y mucho más, la de dios y nos da lo mismo ocho que ochenta.
Adoro que se utilice con tanto respeto y admiración el lenguaje del videojuego, sobre todo durante el tercer acto, donde los personajes tienen que tirar de upgrade para enfrentarse a más esbirros.
El problema aquí llega cuando están en "Pause". Cuatro guionistas se antojan demasiados para una historia que parecer ir creándose sobre la marcha.
John Wick no necesita compañeros, menos aún compañeros que no aportan más que una nueva "pantalla", una demo con nuevas armas arrojadizas. Vivas, pero arrojadizas. No seré yo quien ponga pegas a una secuencia de acción que no podríamos ni haber imaginado de chavales jugando a 'Shadow Dancer', pero parece una "pantalla de relleno". Tampoco creo necesario que la gente a su alrededor tenga tantas cosas que decir.
Me flipa que la curva de dificultad sea tan demencial. Me flipa cuando se vuelve experimental, entre desiertos y estrellas. Me flipa captar a más de un especialista (como en los viejos tiempos), aunque se nos rompa el corazón al comprobar que Keanu no era el de esa voltereta, algo lógico por otro lado.
Si la segunda entrega había demostrado que el chaval tenía toda la pinta de ir directo a la cima, en la tercera el cabrón ya se lo ha creído.
Entre la decepción y el entusiasmo, pero contento.