Lawrence of Arabia ★★★★

Antes de que las grandes producciones de Hollywood comenzaran a perder su significado, antes de la tecnología punta y las pantallas verdes, este tipo de cine se rodaba con presupuestos que casi podríamos decir que venían marcados en vidas.
El presupuesto de esta movida, con la inflación actual, sería de unos 130 millones de dólares, pero ¿sabéis qué pasa? Que hoy, con esos ciento y pico millones, se utilizarían las pantallas verdes y la tecnología punta.
Dejando de lado ese lado romántico e irrepetible (y puede que también en parte jodidamente irresponsable), Lawrence de Arabia es el arte cinematográfico elevado al máximo.
Durante 227 minutos, sobre todo durante sus primeros 140, antes de la pausa para orinar, uno apenas puede pestañear ante semejante panorama. Después de la pausa se hace un poco cuesta arriba, porque las idas y venidas mentales de su protagonista comienzan a pasar factura, y uno no puede preguntarse si, caray, en cuatro horas de película no podrían haber dedicado unas páginas más a que las reacciones de este zumbado idealista y caprichoso no resultaran tan bruscas dentro de una película que precisamente no peca de brusquedad.
Me apuesto una cena a que cuando O'Toole dejó este mundo, más de medio siglo después de rodar la película, todavía tenía restos de desierto en alguna parte de su cuerpo.
Qué grande es el cine. Y qué largo.
PD: el bluray es un escándalo.

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