Shazam! ★★★★★

Superman (la película) cumple 40, pero el Capitán Marvel (el personaje) hace el doble este año, y menuda celebración se ha marcado la compañía que lo vio nacer.
Veinte años ha durado el calvario de llevar a la gran pantalla las aventuras de un tipo de héroe de los que ya no se llevan: inocente.
Y es que Shazam es un niño de 14 años al que un hechicero moribundo entrega los poderes y virtudes de Salomón, Hércules, Atlas, Zeus, Aquiles y Mercurio. Casi nada.
Henry Gayden y Darren Lemke van directos al grano, pero sin prisas, en una película a contracorriente con el actual cine de súpers: es hot, es classy, es súper y es top. Es muy top. Lo que parece pura fórmula es un valiente volantazo a las convenciones genéricas, empezando por el mismísimo prólogo y terminando por el mismísimo clímax.
Ese sentido tan olvidado por el género, el que solo a veces consigue contagiarse a través de los mandos de una máquina de Sony o Microsoft, traspasa la pantalla a través de fatalities, hadoukens y peleas como las del maldito Injustice.
En esta era de productos prefabricados estratégicamente y donde el riesgo es cero resulta casi imposible topar semejante derroche de pureza que, además, lleva oculta una buena carga de la obligada oscuridad de la editorial de los héroes atormentados.
Quién necesita Vengadores o galaxias teniendo familia.