The Bourne Supremacy ★★★½

Tony Gilroy toma las riendas del personaje de Ludlum en solitario, aunque será Paul Greengrass quien se lleve los aplausos.
Por si al bueno de Bourne no le bastaba con una secuela continuista, ya que no son pocos los flecos y las lagunas que aún le atormentan por las noches, en apenas diez minutos sirven una nueva misión personal a un espía que ya recorre Europa a velocidad de elipsis y donde brilla por encima del resto un Brian Cox detestable y "patriota".
El estilo nervioso que caracterizará la saga aún no estaba asentado, y el cambio es brusco, pero las constantes se mantienen.
Se anima la cosa.