The Grinch ★★★½

En un momento de la película, el Grinch le dice a un vecino de Who-Ville que no le entiende porque "no habla ridículo".
Ese idioma es el que empieza a dominar gran parte de la crítica profesional. En Who-Ville y en medio mundo.
Teniendo en cuenta que el material original ya estaba perfectamente adaptado en el cortometraje de Chuck Jones, Ben Washam y Boris Karloff, y que la película de Ron Howard era un verdadero y literal perro verde, esta adaptación recupera la salud colorista que se había perdido con el efecto 2000 y, sin ser nada del otro mundo, consigue que al final también queramos abrazar a esa bola de pelo. Y a su perro.
Y a su reno.
Y a la cabra.