The Swallows of Kabul ★★★★

La historia de 'Las golondrinas de Kabul', aunque no lo parezca, está llena de esperanza. Pero para que podamos ver esa esperanza es necesario pasar por una trituradora de emociones que, por desgracia, no están adornadas artificialmente en busca de la manipulación emocional del espectador. Ese Kabul de 1998 sigue vigente y armado, rabioso y cegado por el extremismo. Esos hijos de puta siguen vivos.

Combinando poesía y un potente discurso político, la película encuentra en su estilo el primer acierto. Lo que en un principio podría parecer una animación perezosa y pasada de moda es, en realidad, una apuesta por el trazo sobre la animación. Además, el reparto de voces y las interpretaciones de sus dobladores ofrece un realismo sorprendente y abrumador. El diseño artístico, con unos decorados tan realistas como sus personajes, funciona y recalca, en sus planos generales o de transición, el profundo respeto por los derechos de las mujeres y la libertad.

Una historia tristísima y esperanzadora, sí, pero insisto: esos hijos de puta siguen vivos.