Un efecto óptico ★★★★

Posiblemente la película más divertida y más triste de un cineasta indispensable que se mueve mejor que nadie en ese gigantesco espacio que hay entre la alegría de vivir y las ganas de ser enterrado ASAP.
Cavestany no decepciona y encaja otra pieza de su particular puzzle cinematográfico.
Cavestany se ha colado para conmocionar y emocionar desde la fragilidad del pez fuera del agua, del nido vacío o del valor de lo que no tenemos. Todo bien cocinado bajo una coraza de absurdo bizarro aparentemente indestructible pero que en realidad es tan frágil como nuestra propia existencia.