Switchback ★★

De verdad que la apreciación de las cosas puede cambiar con el tiempo.

Recuerdo haber visto "Switchback" cuando salió en VHS hace veinte años y de alguna forma se convirtió en una cinta de referencia para mí. Quizá no la más original ni la más meritoria referencia, pero si se me quedó el recuerdo de varias escenas bien grabado ¿por qué? No estoy seguro ahora, pero ese fue el motivo por el que la quise volver a ver ahora. El primer motivo que encuentro es que incluye temas que siempre me han interesado: un arduo y peligroso viaje en coche por tierras nevadas, un villano enigmático y a la vez carismático, un joven que habla poco y tiene un pasado del que parece huír, policías/agentes decididos y determinados a hacer lo necesario para atrapar al asesino, aunque les cueste sus carreras y más. Y mucha, pero mucha extravagancia.

Creo que esta va a ser una reseña innecesariamente larga, pero siento que necesito hacer el ejercicio.

Comenzamos con el secuestro de un niño y el metódico asesinato de su niñera, escena bastante desconectada y que puede resultar desconcertante. Como en muchas cintas de esta época, parece dotar al asesino de habilidades casi superhumanas: una frialdad y una fuerza física extraordinarias que hacen que todas sus víctimas estén siempre en seria desventaja. Pero no vemos nada de sus motivaciones ni de su verdadero yo, que creo es mi principal queja.

En la siguiente escena ha ocurrido un asesinato doble en un hotel, que sacude al pequeño pueblo donde ocurrió y en el que el sheriff está en campaña para reelegirse pero también debe colaborar con su rival, jefe de la policía, para resolverlo. Entonces entra el solitario agente del FBI que encarna Quaid, que no tarda en demostrar que hará lo que sea con tal de obtener hasta el más insignificante detalle que le pueda acercar a la captura del asesino.

Sutilmente descubrimos que en ese motel se quedó un joven que va haciendo un viaje de autoestopista, Leto, a quien recoge Danny Glover y lo lleva en su extraño Cadillac por las heladas montañas de Colorado, visitando lugares pintorescos hasta que quedan encerrados en una tormenta. Lo único que se moverá en ese territorio entonces será un tren.

Por el otro lado, descubrimos también que el agente tiene motivos personales para hacer su investigación, que no está autorizada por el FBI. Creo que esta es la parte más interesante, en la que enmedio de la rivalidad por las elecciones, sheriff y jefe de policía deben decidir si hacer lo correcto y colaborar en algo que viola todos los reglamentos pues es necesario para detener la matanza. Este juego entre la ética, la familiaridad y las relaciones entre colegas daba para una película por sí mismo. Y es la parte que más había olvidado.

El roadtrip de Leto y Glover es lo que más recuerdo y es que es un tanto extraño, va alternando escenas de serio peligro mortal dictado por el hecho de ser forasteros en terreno inhóspito con otras de la más insignificante cotidianeidad. Me gusta, aunque no tenga mucho sentido.

Llegamos entonces al enfrentamiento final, creo que no arruino la sorpresa al decir que ocurre en el tren, donde se pone en movimiento la fase final del plan perfectamente ejecutado del asesino y que también cae en una de esas muletillas de los 90s: "debes matarme para saber la verdad". Es un buen plan, pero tampoco tiene sentido. Nunca supe por qué el asesino empezó a matar ni por qué querría morir.

"Switchback" es demasiado larga para lo que es, una mejor edición sin duda habría ayudado bastante y tal vez hasta hubiera resultado en una película completamente diferente. Lo que más se puede rescatar es la atmósfera y las actuaciones (no la de Quaid, que sigue haciendo el mismo personaje ya sea en "Horsemen" o la serie islandesa "Fortitude"). Creo que, tal vez, este sea mi personaje favorito de Danny Glover, a pesar de sus huecos enormes. Y Jared Leto pues creo que está ahí solo porque es bonito, como dijera David Fincher en más de una ocasión. Pero tampoco me defrauda.

En fin, una cinta que no vale la pena y que ejemplifica muchos de los problemas que tuvo el (sub)género en esos tiempos: más estilo que sustancia y un enfoque muchas veces equivocado. Una película a la que, en el fondo de mi mente, le tengo más cariño del que amerita quizá por el momento en que la vi más que otra cosa, y que siempre me desconcertará que haya sido escrita y dirigida por el guionista de "Duro de Matar" y "El Fugitivo". Está muy olvidada y la verdad así está bien.

Como dato curioso, está en el lugar 17 de esta lista de las "Mejores 30 películas de horror con estrellas de color".