Oculus ★★★½

Basada en un corto del propio director, estamos ante una película con muy buenas ideas que al menos se preocupa por contar realmente una historia al tiempo que emplea recursos narrativos distintos como su estructura de espejos entre dos épocas distintas o el juego entre lo que es real y lo que no. Lo malo: todas sus buenas intenciones quedan diluidas en un paquete prefabricado de horror mainstream hollywoodense con sus clichés estéticos, sus repentinas subidas de volumen y el criminal abandono de una actriz como Katee Sackhoff en un insulso rol de madre. Una lástima porque prometía.