1917 ★★★★½

Si ustedes me conocen de mis otras redes, sabrán que soy un GRAN NERD de las guerras mundiales, por lo que el estreno de esta cinta me tenía muy emocionado. El haberla visto por fin cumplió con todas mis expectativas; mientras la veía, iba sintiendo “éste es mi mero mole”. Así que tengan en cuenta que escribo esto como fanboy.

Primero lo más obvio: la peli está realizada creando la ilusión de que se trata de un solo plano secuencia. Es un truco difícil de lograr y que requiere de reconocimiento, pero tampoco se trata de un alardeo de virtuosismo técnico, sino que sirve a la narrativa. En efecto, logra un efecto de inmersión, que “te metas en la película”.

El suspenso en algunas secuencias es tal, sobre todo en la del cruce por la tierra de nadie y la de los túneles subterráneos, que por momentos se presenta como una verdadera peli de horror. La fotografía de Roger Deakins es aterradoramente hermosa en momentos como aquéllos o en la escena del poblado en llamas (una auténtica pintura en movimiento). La banda sonora de Thomas Newton sostiene mucha de la intensidad emotiva de la cinta, pero es tan bella que merece la pena escucharse por sí misma.

Algunos críticos han equiparado la cinta con un videojuego. Y sí, porque, además del plano secuencia, se trata de unos personajes con una misión que tiene que atravesar un terreno lleno de obstáculos, en un lapso de tiempo muy limitado. Pero esos críticos hacen la comparación con desdén, para desestimar la película. “Parece un videojuego, y los videojuegos son entretenimiento basura”, parecen decir los señores; pero no, los videojuegos hace tiempo que alcanzan niveles artísticos impresionantes. Si yo comparo “1917” con un videojuego, lo digo como algo bueno.

En cuanto a la trama, es bastante sencilla, nada extraordinaria. Recuerda un poco a “Rescatando al soldado Ryan”, un poco a “Galípoli”. Se presenta como “un día en la Primera Guerra Mundial”. Que la guerra es atroz y fútil suele ser el meollo de las películas ambientadas en este conflicto en particular, pero me gustó en especial la forma en la que Sam Mendes presentó el mensaje. La misión de los protagonistas puede parecer la cosa más épica e importante del mundo, pero luego recuerdas que 1,600 muertos (lo que tenían que evitar), en el contexto de la Gran Guerra, se llama “un jueves por la tarde”. Como dice otro personaje “hoy nos ordenan cancelar el ataque; mañana nos pueden ordenar reiniciarlo”. Así es, las vidas humanas valen muy poco en manos de reyes y generales.

Ya que están aquí, lean mi hilo de Twitter sobre la Primera Guerra Mundial :D twitter.com/MaikEgosum/status/1220403562359992326

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