Call Me by Your Name ★★★½

Norte de Italia. 1983. Verano. Buen tiempo, días de relax, sin hacer nada. Basada en la novela de André Aciman, Call Me by Your Name nos transporta a la adolescencia, a los eternos veranos, a los primeros amores y a los momentos de descubrimiento personal.

Una propuesta ambiciosa para una película que solo aparenta ser sencilla. Un viaje emocional y físico sobre la madurez de Elio, contenido en un retrato sobre la bisexualidad y la etapa de descubrimiento que nunca se esconde.

La actuación del joven Armie Hammery la de Timothée Chalamet son admirables. El primero, por su madurez y sutileza, el segundo, por su amplio registro de emociones. Al igual que el discurso final de Elio con su padre, digno de enmarcar.

Mi problema viene con la narración. Esta se pierde en miles de detalles estéticos (que ojo, la fotografía es magnifica) y hacen avanzar la historia a trompicones. Se establecen algunas lagunas entre los personajes y los sentimientos o temores, que salvo en Elio, me resultan bastante superficiales como para calarme hondo.