Rust and Bone ★★★★

Jacques Audiard es ese raro director que concilia la edición fragmentada -la bordwelliana intensified continuity- con el brío y el impulso poético. Botón de muestra: la secuencia del accidente que le cambia la vida a Marion Cotillard dimensiona múltiples espacios y POV’s–el del público, el del show, el submarino-, transmite la desorientación de la ballena y desemboca en un clímax violento sin nunca perder tensión, en un flujo cuasi musical que logra ser vertiginoso sin ser enajenante. Es una pieza notable. ¿Cuántos directores alcanzan hoy esa plenitud estética? Sobran los dedos de la mano. ¿Otro ejemplo? La exuberancia corporal de la pelea fondeada con State Trooper, de Bruce Springsteen/Trentemoller. Sensualidad, violencia, carne.

De no desfondarse en su último tercio (¿era necesario ese accidente en el hielo?), De metal y hueso sería una obra maestra. Se queda cerca.

Nota al margen: La sensualidad con la que acredita la aceptación de su nuevo cuerpo, su fragilidad ante el mar, las señas pirotécnicas con las que revive la coreografía del show, su reconciliación con la orca. La actuación de Cotillard sólo puede ser calificada como icónica. Bella.