Control ★★

Biopic de la corta vida de Ian Curtis (Sam Riley), líder de la banda de post punk Joy Division que muriera a los 23 años en 1980.
La película comienza cuando es adolescente en Manchester y sus inquietudes van en escribir, escuchar música y tocar con su banda. Pronto conocerá a su novia Debbie (Samantha Morrón) con la que se casaría muy joven y tendrán un hijo.
Pasan los años y su banda empezará a tener éxito y le será dificil el compatibilizar su vida familiar con los conciertos, giras y su epilepsia que comenzaba a afectarle.
Anton Corbijn, antiguo fotógrafo de la banda y luego conocido director de videoclips, dirige esta cinta rodada en blanco y negro y basada en un libro escrito por su viuda Debbie Curtis, en que lo retrata como un joven atormentado por su enfermedad y por lidiar con la creciente fama y con las responsabilidades de ser padre de familia.
Si bien personalmente conocía vagamente la historia de Ian Curtis, la película me sirvió para conocer un poco más de su vida, aunque reconozco que el ritmo lento no logró cautivarme y me encontré mirando la hora más de una vez.
En resumen un film solo para fanáticos de la banda y no apto para quienes tengan tendencia a deprimirse porque les dejará un triste sabor de boca.