Oldboy ★★★★★

No muy seguido la cámara cinematográfica logra dar realmente un fuerte impacto en la retina. Una de las excepciones la concibe Park Chan-wook con Oldboy. Rara, violenta, multigénero y debido a todo ello, atrapante. El director coreano se pasea entre el drama, el thriller psicológico e incluso la comedia, bebiendo mucho del manga (el mismo film está basado en uno) y sin tener reparos en el contenido de la imagen. La sangre y las secuencias de acción no abundan constantemente pero cuando lo hacen sufrimos al igual que nuestro torturado protagonista (por suerte no al mismo nivel).

La fotografía verdosa y los travellings sobrecargan la imagen con la idea de encierro y a la vez mantienen en movimiento al relato. La historia de Oh Dae-su (Min-sik Choi), un hombre secuestrado en una habitación por quince años y que al ser liberado lleva a cabo su venganza, logra su ritmo atrapante (el secuestrado es Oh Dae-su o el público) gracias al misterio que rodea al protagonista y al marcado esteticismo. Esto permite que, en una relación de complicidad, obviemos algunos elementos narrativos que resultan irreales dentro de la historia.

Algunos recovecos enrevesados a medida que avanza el relato pueden desencajar con la trama, pero con su conclusión y el entendimiento general de los hechos encuentran su sentido y función en relación a ella. Es allí cuando la cámara realiza su violento golpe final y, habiendo sido vapuleados durante dos horas, terminamos tan o más golpeados que Oh Dae-su. K.O para un film más que O.K.

Por Nicolás Ponisio