Big Little Lies

Hay algo raro con la nueva temporada de Big Little Lies que no se ha discutido lo suficiente pero que, cual latente enfermedad, se manifiesta constantemente sobre los episodios dirigidos por Andrea Arnold. Quizás sea por la evidente preocupación que cause ver más de diez editores nombrados en los bellos créditos que abren cualquier capítulo, o que estos han sido mutilados a tal grado que sus 40 minutos se sienten más que insuficientes, pero es complicado volver con entusiasmo a la idílica Monterrey tras poco más de la mitad de esta segunda dosis de mentiras. Y es una pena, porque las actuaciones -¡Laura Dern!- continúan siendo insuperables. 

Pero, pero bien o para mal, IndieWire público un revelador artículo donde se explica el qué ha sucedido: nada más y nada menos que la vieja trama donde los productores ejecutivos reeditan el producto hasta el grado de hacerle irreconocible, pues se buscó la mayor cohesión posible con el estilo de Jean Marc-Vallé; el principal responsable de la versión que se ha emitido durante las semanas anteriores. ¿Dónde más habría quedado aquella escena de Reese Witherspoon lanzando un helado a Meryl Streep? En una sala de edición donde se decidió que el tan distintivo estilo de Arnold desaparecería casi por completo. 

El artículo se puede leer: aquí. Y, aunque la temporada está lejos de ser un desastre, sí que es un dato más que interesante sobre un regreso más problemático de lo que parecería a simple vista.