Kings of Nowhere ★★★½

Veía una entrevista con Betzabé García, directora del documental, en la que dice que tardaron cinco años en hacer esta película. El tiempo invertido da resultados visualmente muy valiosos: hay momentos en los que vemos el pueblo inundado, con sus poquísimos habitantes paseando de una casa a otra en lancha, yendo a la tortillería y regresando a sus casas siempre en sus embarcaciones. Más adelante, cuando el pueblo vuelve a estar seco, es muy extraño ver esos mismos lugares, que antes eran canales, completamente secos y llenos de tierra. Un pueblo fantasma que en unos meses otra vez estará inundado, y las familias que se rehusaron a salir cuando desalojaron el lugar, seguirán ahí.

La fotografía me pareció de lo mejor de la película, así como sus personajes, que son muy atractivos. Pero la forma de narrarlo me pareció, en partes, algo lenta. Aunque cuando llega cierta secuencia en la que algunos de los personajes están cenando, el ritmo pausado al que ya nos habíamos acostumbrado contrasta efectivamente con lo que los personajes escuchan en la oscuridad. Es ahí donde esta historia que pareciera un extraño cuento surreal cobra matices inquietantes y nos coloca en una realidad terrible en la que la ley, hasta en un pueblo fantasma con menos de 20 habitantes, parece ser dictada por los menos indicados para hacerlo, por los que solo conocen el miedo para ejercer el control.