Miriam Lies ★★★

Miriam no es feliz. Recurre a la mentira para esconder lo que anhela, lo que desea. #MiriamMiente expone las miserias de la sociedad burguesa dominicana, que tranquilamente uno puede relacionar con la limeña o la de alguna otra ciudad latinoamericana. El racismo es un cáncer que aún no puede ser desterrado del mundo en general.

Miriam es una adolescente con ciertos problemas de autoestima, descontenta con su entorno y que solo encuentra refugio conversando con sus amigas. La infelicidad aparece con la presión de una madre aferrada a imponer qué rumbo debe seguir su hija. Se tratan temas muy complicados, con un estilo narrativo que nos muestra como es la cultura de ese país. Una continua crónica de la adolescencia y una crítica a toda la sociedad racista. Pero sobre todo lo que más llama la atención son todos esos datos que no te facilita y los deja a expensas del espectador, los silencios que se van formando en todo momento son exquisitos.
Sobresale la actuación de Dulce Rodríguez como Miriam, que consigue transmitir a través de sus gestos, sus miradas e incluso su forma de hablar a la perfección la personalidad de su personaje. Dota de magnetismo a lo que sucede a su alrededor, pero sobre todo, da la posibilidad de crear cierta tensión. Da lugar a temas de calado social como el clasismo, el racismo y la superficialidad de una sociedad apegada a rancias y vetustas tradiciones. Los directores desarrollan una historia interesante, aunque sin mostrar la confrontación que a priori se podría esperar, optando por un relato más anecdótico que crítico.