Mandy ★★★★★

1.
Uno de los recuerdos de la infancia que más atesoro es cuando nos llevaban al videoclub a rentar una película. Inmediatamente corría al pasillo del horror, enamorado de esas súper tenebrosas portadas de VHS que te invitaban a imaginar una horrible historia llena de tabúes en su interior y que posiblemente no me dejaría dormir por la noche. Portadas como una muy cutre de Suspiria con el primer cadaver ensangrentado colgando del techo, o El horror de Amityville con los Lutz mirando a cámara y la casa en el fondo. Con un poco de suerte, mis papás me dejarían llevarme alguna de esas películas a casa, y ver qué tanto la realidad se aproximaba a mi imaginación. Es un sentimiento que siempre recordaré pero jamás podré volver a vivir. Irreplicable porque cuando eres adulto ya no hay películas prohibidas. Y porque ya no hay videoclubs con pasillos de horror. Y porque las portadas de VHS ya no invitan a imaginar.

2.
Cuando Panos Cosmatos promocionaba su ópera prima, Beyond the Dark Rainbow, describía un viaje al videoclub muy similar. Y vendía su debut como la realización de una de esas películas que de niño imaginaba detrás de esas perversas portadas de VHS. Aunque la idea me convirtió en admirador de inmediato, el resultado no la reflejaba del todo. Cosmatos estudió perfectamente el lenguaje de ciertas películas de la era y lo aplicó a sus ideas con rigor formal. Black Rainbow es más tesis que sueño. Y Cosmatos se agrupó en mi cabeza con genios formalistas del pastiche como Cattet y Forzani, Peter Strickland o Anna Biller. Académicos y alquimistas del lenguaje cinematográfico de antaño.

3.
Mandy, por otro lado, creo que sí es el cumplimiento de aquella promesa. Es la imaginación del niño en el pasillo de horror del videoclub hecha sueño febril. Un revenge movie en donde los monstruos parecen salidos de la portada de Fangoria y los s cielos de la portada de un disco de Yes. En donde las peleas parecen haber sido practicadas con figuritas de He-man y los amos del universo y en donde los capítulos se dividen con calcomanías de tus bandas favoritas. Pero no todo es el ello de Cosmatos niño plasmado en pantalla. Hay ideas adultas también, como el asqueroso Jeremiah Sand de Linus Roach, y su frágil ego masculino de "no todos los hombres..." troll de tuiter. O la titular Mandy, más mujer real que ideal femenino, interpretada a la perfección por esa presencia etérea que es Andrea Riseborough. O la música de Jóhann Jóhannsson, completamente alejada de los sintetizadores John Carpenterescos tan de moda y enteramente capaz de envolvernos en este mundo. Y claro, está...

4.
Nicolas Cage. Mi amado Nicolas Cage. Nuestro gran actor Nicolas Cage. Con la mano en el corazón e inexistente distancia irónica les digo que es un placer ver a Cage trabajar. Y Mandy es de esas películas, como Wild at Heart antes que ella, en el que el resto de las actuaciones se encuentran en la misma sintonía y la interpretación de Cage no se siente como frijol en el arroz. Le dan oportunidad de brillar. Su dolor es real y su locura está en casa. Nicolas Cage convierte este sueño en ópera.

----

Con Mandy Cosmatos deja el homenaje y el pastiche. Mandy es su propia cosa. Un collage de nostalgia y textura más que otra cosa. Una verdadera obra sui generis.

Mi película favorita del 2018 hasta ahora.

rotch liked these reviews

All