Antiporno ★★★★½

Suicide Circle es probablemente una de las películas más importantes de mi vida. Junto a Strange Circus y Noriko’s Dinner Table fue la película que me enseñó a “leer” el cine, a apreciar que tras una película hay mucho más de lo aparente y por eso siempre estaré agradecido con el director Sono Sion. Luego abandoné su filmografía por culpa de películas como Exte o Love Exposure que tienen narrativas mas tradicionales. Pero ahora, gracias al amigo CinEsfuerzo, regresé a él con Antiporno y vuelve a despertar en mi toda la fascinación que me produjo hace tantos años desde esa icónica escena del suicidio masivo en una estación del metro.

Sería muy fácil ponerme a escribir sobre los elementos de Antiporno que saltan a la vista, como su brillante y contrastante colorido, su pertenencia a una serie de filmes homenajes al softcore japonés de los 70’s o su aparente (y ligeramente hipócrita) crítica a la industria de la pornografía (no por nada la película se llama así) pero lo que de verdad me enamoró de esta film es su estructura narrativa muy "meta" que da la impresión de ser una película dentro de una película dentro de una obra de teatro dentro de una fantasía psicodélica dentro de una paranoía psiquíatrica, con muchas capas que esconden la historia de la protagonista en su curiosidad por el sexo y el duelo por la muerte de un ser querido en medio de simbolismos y rarezas.

Este es el Sono Sion que me gusta. Ojalá esta vez no se vuelva a ir.