To the Ends of the Earth ★★★★★

es la película de Kurosawa cuyo protagonista tiene más desvinculación con el mundo real. esto podría hacerlo su película más melancólica, ¡pero no! el inicio es casi una sucesión de sketches sobre las expectativas y la narrativa de la prensa y la publicidad turística, que luego deriva en una falsa película de fantasmas y un musical. es raro ubicarle una narrativa, ya que la cinta se resume en “una presentadora viaja a Uzbekistán para su próximo programa”, para luego suceder distintas secuencias casi vacías de contenido dramático y que tienden a autoconcluirse en el poco que tienen. esta ambigüedad narrativa posiciona a Kurosawa en una línea similar a la representación de un hastío vital de Antonioni, pero es más similar al The Terrorizers de Yang en tanto que sigue la línea del italiano donde el sentimiento es la deslocalización y el conflicto nacional. ella es incapaz de entender las culturas que visita, pero su empleo es crear la fantasía vacacional para los futuros turistas de esas tierras. ella crea una ilusión que no cree: habla de peces enormes del lago, sin ser capaz de pescar ninguno; habla delicias de la comida de la zona, pero antes dijo que estaba cruda y al morder escuchamos el crujir del arroz -esto se ve en especial en la diferencia de saturación de la noria, entre lo graba y lo que se ve-. esta distancia cultural no crea un proceso de inhumanización, dejándolo claro en la escena de la noria: un ciudadano se acerca al director japonés para parar la tortura que supone para ella, mientras él ignora y manda continuar. esta escena tendrá su eco posterior, cuando un uzbeko hable maravillas del trabajo, la simpatía y el compañerismo japonés. los estereotipos, sean positivos o negativos, no dejan de anular la individualidad de las personas y problematizar la creación de vínculos entre ellos. 

volviendo a la separación de ella nace en el propio vestuario, que sirve como un antónimo al camuflaje. destaca su figura, la separa del fondo y de la multitud. la resalta y crea de ella el centro de atención dejando claro que no es su hábitat, ni su entorno y su existencia en ese terreno es artificial. si crea vínculos es con los animales no humanes, aquellos que carecen de cultura y, por lo tanto, de fronteras. es el único ejemplo que se me ocurre, porque existe una desvinculación tal que le sucede con ella misma, como muestra la escena del teatro, mostrando la diferencia de quien canta y siente a quien sólo observa. esto se rompe al final de la cinta, por eso el título
original El final del viaje, el principio del mundo es más explícito sobre su arco de personaje. no es hasta el final de la cinta cuando ella se abre a un nuevo mundo, el de la autoaceptación. la dualidad que la quebraba se disuelve y vuelve a ser un sujeto único. el título en inglés me gusta más por ser más ambiguo, duplica el misterio de la cinta y divide la interpretación en dos: no implica tanto el viaje al fin del mundo, como parece hacerse ver, sino la llegada a ese fin del mundo. el fin del mundo no es otra cosa que el más allá de tu propia nación. la frontera cultural, es la bienvenido a otro mundo y al final del tuyo. la otra interpretación es más romántica y se sostiene sobre el contenido de la canción, que habla de un acompañante por quién daría lo que fuera, entre otras cosas, ir al fin del mundo. la película se desarolla sobre una ausencia o una falta, la del acompañante al fin del mundo. la primera respuesta a quién es este acompañante sería la persona con quien habla por teléfono, dando a la pantalla un valor positivo, no de falsedad o impostura. lo que vuelve la cinta un gran romance sobre el amante ausente en los confines del mundo, con tan poca ayuda que ni se tiene a sí misma.

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