Death Note ★★★

Sacrilegio para los más puristas del manga o el anime, incluso para aquellos que aceptaron con algo de agrado sus adaptaciones orientales en imagen real, lo cierto es que cabría hacer dos valoraciones divergentes sobre la adaptación norteamericana de Adam Wingard.

La primera y más urgente sería la referente a lo señalado anteriormente. Su síntesis desvirtúa, como en muchas otras adaptaciones de novelas, gráficas o sagas narrativas, el sentido completo de su corpus; necesariamente, debe dejarse mucho e importante por el camino para comprimirlo todo en poco más de hora y media. El resultado, para los adoradores de su relato primigenio, no puede ser más insatisfactorio, aquí acrecentado por el hecho del cambio de rasgos étnicos, al no introducir ningún interprete ya no japonés, sino siquiera oriental, por no señalar la osadía de atribuir uno de los roles principales, el de L, a un actor de color, Lakeith Stanfield.

La segunda, la que creemos más atrevida, difícil pero coherente, es la de valorar esta adaptación por sí misma, alejada de inútiles comparaciones alejada de prejuicios. Entendemos que los apasionados fans de ésta estupenda saga de fantástico thriller japonés tengan la necesidad de devorar cualquier tipo de material surgido a raíz de su universo particular, pero también hay que ser consciente y condescendiente con los riesgos que ello conlleva.

En definitiva, la valoración singular de ésta última adaptación nos parece atrevida y con carácter, respetuosa con el material original aunque insatisfactoria con sus referentes. Una película para disfrutar gratamente al momento, con un ritmo de desarrollo secuencial trepidante (quizás algo atropellado en sus alguno de sus tramos), la cual contiene algunas de las especiales y notables virtudes que caracterizan el modo de interpretar el género por el director de Tenneesse (brillante iluminación tenue, tomas medias enfáticas, dinámicos travellings de movimiento...) y destaca por un acertado diseño de producción.

En su debe, notamos un liviano y desacertado trabajo de interpretación, afectado por la escasa profundidad y desarrollo de los caracteres individuales de los personajes ( clama al cielo la escasa presencia de Ryuk y el poco relieve e información que se obtiene de él), el lamentable olvido de las líneas de tensión que se establecen como puntales de la estructura del relato original, entre Light y L como la sempiterna batalla entre el bien y el mal y, también, unos débiles efectos visuales, pobres en algunas fases, como la del clímax final.

En conclusión, nuestra valoración es mucho más positiva de la obtenida a nivel global. Un filme entretenido, que ofrece más diversión que información, que aportará una fresca y original historia para aquellos (pocos) neófitos de la fantástica entidad narrativa Death Note, pero que no satisface al completo, no sacia en ninguno de sus componentes, como aquellas manzanas que devora con pasión y, aquí sin explicación, el shinigami Ryuk.