Wonder ★★½

Wonder sabe a lo que juega y lo hace bien, rematadamente bien, encontrando una narrativa y unos recursos estilísticos que se adhieren a unos patrones definidos, los cuales se ajustan con precisión al target deseado. Otra cosa es que ello deba satisfacer a todos los públicos; a mí, desde luego, no me ha complacido enteramente.

Encuentro un exceso de azúcar en el relato que se presenta, desarrollado conforme a patrones demasiado heterodoxos, bebiendo de las mejores fuentes, rememorando a los más grandes clásicos norteamericanos, estilo Frank Capra. Esto es en sí una gran virtud, y que decir tiene que, a decir verdad, la película presenta un acabado formal superior, magnífico. Pero pienso que el enfoque, dado el tema que aborda el relato, pudiera haber sido distinto, y con él sus resultados.

Fundamentalmente, la película afronta dos hilos conceptuales, el de los falsos prejuicios y el rechazo al otro, al diferente, y por otro lado el de la capacidad de superación mediante el apoyo en la mano amiga, gracias al cariño y la paciencia. El primer orden temático se desarrolla de manera convincente y apropiada, y excepto la forzada escena del campamento todo luce de manera adecuada; el segundo fracasa en su intento mostrando un exceso de bondad y redención que se hace por momentos insufrible e inaceptable, increíble y nada maravilloso.

El montaje escogido ayuda a esto último. A la escasa identificación de un entorno neoyorquino sumamente acomodada (lo cual provoca un rechazo de la empatía que se buscaba hacia el joven protagonista, un tanto esquivo en su capacidad para influir emocionalmente por completo), la fragmentación del relato en segmentos subjetivos para cada protagonista (planetas que giran alrededor del Sol...) me provocan una esperanza de interés en su presentación que rápidamente se acaba evadiendo; nada acaba atrapando mi atención de manera feroz, y mucho menos mi lado emocional.

Película realizada con mucho sentido de la elegancia en producción, con ajustadas interpretacionrs, que no brillantes, acaba desvaneciéndose justo en el aspecto que más se ha promocionado y nos ha interesado, su relato emocional. Un entretenimiento blando, sin fuerza para provocar una reflexión de vida, sin llegar a conseguir sus objetivos; una oportunidad pérdida, una lástima...